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lunes, 10 de enero de 2011

Con uñas y dientes

Tras la llegada de un nuevo año, y por consiguiente, ya próximos al Carnaval 2011 me animé a escribir antes de que los exámenes de Enero me absorban hasta Febrero.Va la cosa de comparsas, en concreto una de Martinez Ares, de las menos conocidas. De esas que, viendo los montajes que los aficionados hacen en Internet, suele faltar una imagen del tipo. Hablo de Con uñas y dientes.
Semifinalistas en 1989, año en que el pase a la final costaba caro, con comparsas de la talla de Soldaditos, Nos quedamos de piedra o Chile Chile. Además de la vuelta de Antonio Martín con Tras la máscara y de Quiñones con La fábrica de Tabacos. Casi ná.

Tipo muy original y atrevido, gatos callejeros, vestidos de gala para la ocasión con trajes de lentejuelas. Entre filas distinguimos al autor, quien continúa como componente un año más. Agachados entre los cubos, “entre la penumbra de un callejón cualquiera” comienzan la presentación, cuyo ritmo va creciendo conforme avanza la misma. La letra ayuda a comprender la escena, “y mi ilusión hoy vuelve sin medida, pa darte siete vidas en Carnavales”.

En la temática de los pasodobles encontramos un poco de todo. Uno que siempre me ha gustado mucho es “Un día en su puerta maullé”, denunciando la situación de las personas mayores que viven solas. Pero sin duda, el pasodoble estrella, bien por polémico, bien porque se cumplió lo que cantaron, fue “Hoy vuelven a casa otra vez”. En este último, dedicado al regreso de A.Martín y de Quiñones- quienes no salieron el año anterior-, manifiestan su alegría porque volvieron “los buenos”, aunque ello les cueste su pase a la final. Muy aplaudido por el público del Teatro Andalucía.

Música alegre para los cuplés, que brillan más por la crítica del contenido que por las risas que despiertan. Aunque dado el año y tratándose de una comparsa, no está del todo mal. Los hubo que pasaron a la final y bien podían haberse ahorrado los cuplés. Estribillo muy al tipo: “qué más da si tenemos que vivir siempre comiendo espinas”.

Ritmos variados en el popurrí que, sin llegar al nivel que alcanzará en años posteriores, va de menos a más. Hay letras que no tienen desperdicio, como una cuarteta muy aplaudida, donde denuncian las críticas de cierto sector del respetable “que somos tristes, que no tenemos remedio, y encarnamos tipos raros y no el de piconeros. Que criticamos para llevarnos un premio…”Autocrítica con mucha ironía que antecede una magnífica cuarteta final.

Tras dos años consecutivos obteniendo un 4ºpremio con Esto es Carnaval y Entre tus Brazos, Martinez Ares se quedó fuera de la final con una comparsa que agradó al público pero que también fue muy criticada por sacar tipos raros y no tipos gaditanos.

lunes, 20 de septiembre de 2010

No moverse que ahora vuelvo

Aunque el cuarteto viva actualmente en un estado de forma genial, la patente de tradición, risa y aplauso al cuartetero aún la posee un cuarteto: El del Peña. Sólo dos años antes de sacar Tres Notas Musicales, el Peña, con música y letra de Agüillo Hijo, aparecía en escena disfrazado de pintor dieciochesco. "Estás pa comerte" se oye desde el gallinero antes de soltar palabra.

El Peña es un galán, un caballero sobre las tablas que se dispone a hacer reír a carcajadas: "Estoy hecho polvo, nadie me quiere reconocer. Cuando me muera pa qué, ahora es cuando me tienen que reconocer". Habla con sus cuadros, que le ponen a prueba. Uno de sus componentes parece ser 'El Melleao', pero es difícil reconocerlo al estar enmarcado y con peluca cual mona lisa.

"¿Sexo?: Regular, ni mu grande, ni mu chica", continúa la parodía. El peso de la actuación la lleva el Peña en todo momento. Se va, porque tiene que cambiarle el agua a las aceitunas pero, "no moverse, que ahora vengo". El texto no llega en la parodia al nivel de otros cuartetos del autor, pero el humor, aunque muy distinto al de hoy día, es muy original, con más ingenio que bastinazo.

Los cuadros parlanchines comienzas a decir nombres de agrupaciones y el Peña, con el arte que viene demostrando en el repertorio, comienza a rimar: Tiritos para Carlos Díaz, para Fraga y para otros personajes del corazón. La actuación es inmejorable.

Tuvieron que conformarse con un cuarto premio, ya que el jurado quiso dejar ese año de 1989 los primeros premios desiertos. Sin embargo, el nivel de este cuarteto bien hubiera merecido otra condecoración. Tras la parodia, el cuplé baja algo el ritmo de la actuación.

Sin mucha gracia, van pronto al estribillo, donde dicen lo que les gusta el Carnaval, "Me gusta mucho mucho, qué bonito, ¡hay que bonito es!". Parece hacer referencia a alguna declaración de cualquier personaje de actualidad de la época

El tema libre comienza cantado, pero un cuadro rompe la cantinela para preguntar al Peña si quiere que le toque el gordo de la lotería. El otro cuadro responde "Si quieres que le toque bájale los pantalones" y el Peña remata: "Bájame los pantalones, y verás al gordo con dos aproximaciones". y de ahí al final, alternan música, con actuación y, sobre todo, mucha crítica al politiqueo.

Un buen cuarteto sin duda, muy carnavalero y siguiendo un compás clásico que ya es difícil escuchar en los cuartetos de arriba. Será difícil igualar la presencia del Peña sobre las tablas del teatro.

viernes, 20 de agosto de 2010

Los Soldaditos

Volvemos atrás en el tiempo para hablar de un clásico de las comparsas. Martínez Ares dijo, en sus memorias publicadas en Diario de Cádiz, que era una de sus comparsas favoritas en toda la historia del Carnaval. Y, más allá del dato, lo cierto es que Soldaditos tiene ciertos matices (que no todos), que tendrán las comparsas de “el niño” sólo unos años más tarde. Francisco Villegas y José Luis Bustelo, fueron los autores que trajeron en 1989 esta inolvidable comparsa.

Soldaditos tiene una de las presentaciones más cortas que pueden oírse en una comparsa puntera, pero no por ello está exenta de calidad. “Soldado de cai, que canta si hay, gaditanos nuestros”. La puesta en escena es muy original, cada componente con un tambor a cuestas. El tipo, sobrio pero colorido a su vez. Recuerda a ratos, al de la comparsa El Brujo de 1995.

El pasodoble, al tener música de Bustelo, no puede ser sino una maravilla. Atrapan sus cambios de ritmo y el grupo, que canta bajito y sin estridencias. Las letras tampoco se quedan atrás: reivindicativas a veces como en “yo presumo de ser andaluz”, y otras dedicadas a Cádiz, como la que reza “nadie me puede negar, que en tus aguas está la mágia, y en tu orilla está la arena, hospitalaria”.

Los cuplés, a pesar de tener un ritmo muy chirigotero, mantienen el nivel del repertorio pero no terminan de tener mucho ingenio. Sí lo tiene, sin embargo, el estribillo, con una pequeña coreografía incluida: “Yo soy tu soldadito de Carnaval”. El nivel musical, insisto, es máximo en todas las piezas.

Un nivel que se incrementa, más si cabe, en el popurrí. Una obra maestra de ocho minutos. Un popurrí que le impidió, no obstante, alzarse con el primer premio (ese año estaban los hermanos Alcántara con Nos quedamos de piedra).Norberto Iglesias y su grupo tuvo que conformarse con un tercero finalmente.

“Quién será será que de día baila con la ropa tendría, quién será será que levanta tanta arena”. Las letras son muy gaditanas en cada cuarteta, muy bien interpretadas por la agrupación. Una de las grandes comparsas de la historia, una pequeña joya que quedará para siempre en la memoria colectiva de los carnavaleros.