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viernes, 13 de abril de 2012

Sevilla tuvo que ser, mi arma

Ahora que llegamos a la Feria de Abril es menester recordar la agrupación que quizás recuerde más al evento sevillano. Con un grupo de Puerto Real, el Libi se atrevió a llevar al Falla un tipo de sevillanitos de pro: pijos, enchaquetados y muy sosainas. Todo ello enmarcado con un forillo que recuerda a las calles de la Feria hispalense. Obviamente, la chirigota creó polémica desde su primer pase, pues desafiaba de lleno a la capital vecina.

Aunque la letra es del Libi, la música es de José M. Martínez Pérez y la dirección de Javier de la Marina. En la primera fila también aparece el afamado Javi Bohórquez que, al año siguiente, recalaría junto con el propio Libi, en Las Ruinas Romanas de Juan Carlos Aragón.

Sobredosis de poca vergüenza en la presentación. Comienza con música de sevillana, y mucha ironía hacia el sevillano. "Que calor hace allí (en Sevilla), qué fresquito aquí (en Cádiz)" finalizan ya a ritmo chirigotero.

Lo más polémico del repertorio fueron sin duda los pasodobles. El Libi, como siempre, sin pelo alguno en la lengua. En clave humorística, cuentan la historia de Manuela y su menopausia. Pero también atacan la idiosincrasia del sevillano o se acuerdan de la retirada de Indurain. No está nada mal la música.

Sigue la ironía en los cuplés, bastante buenos. Al rey Gaspar de la Cabalgata de ese año (Julio Pardo), o a Jesulín de Ubrique le cantan. Duro el estribillo: "Dicen que el tipo es soso, pero a ver quién ha visto a un sevillano que sea gracioso".

Un año de 1997 muy rendido en chirigotas, estos sevillanitos tuvieron que conformarse con una 7º plaza tras varios cajonazos como Kadi City o De Plaza en Plaza.

La chirigota se desinfla en el popurrí, que también empieza con música de sevillana. Sin embargo, el ingenio para criticar haciendo reír se pierde ligeramente. Y tampoco tiene continuidad: se pasa de una cuarteta a las casapuertas de Cádiz a una sobre Aznar.

La intención de esta chirigota tiene un alto componente chauvinista y polémico. Pero el resultado gustó mucho en Cádiz (no tanto en Sevilla) y el Libi y los suyos estuvieron a punto de colarse en la final.


jueves, 15 de marzo de 2012

Las melladas olímpicas

Entre las agrupaciones menos recordadas de la chirigota del Love está la del año 1997. El grupo, unido a las letras y músicas de José Luis Bustelo venía de dar un pelotazo en toda regla con Una chirigota con clase. Para el Carnaval siguiente, esos endiablados escolares se habían transformado en unas gimnastas, con la misma poca vergüenza y también con algún que otro diente de menos. Buen juego en el que hacen con el nombre.

Muy normalito el tipo, aunque tienen todos los artilugios necesarios para llevar a cabo sus ejercicios. En su primera prueba, ganan carcajadas a base de interpretación, todo un espectáculo el que montan. Una inauguración de las olimpiadas un poco caótica, con encendido de luces a cargo de Miguel el Mellao.

Más tranquilas ya emprenden la modalidad de pasodobles. Por suerte nos es una carrera de velocidad, sino de equilibrio, porque la música de Bustelo es pausada pero muy melódica. Una joya más de tantas como ha creado. Le cantan a los disminuidos físicos, a los que critican a los sevillanos (curiosamente ese año fue el de la chirigota Sevilla tuvo que ser, miarma, del Libi), entre otras letras.

Es en la competición de cuplés cuando caen un poco estas gimnastas. La música vuelve a ser muy original, parece una canción infantil. Pero las letras no terminan de estar al nivel del año anterior. El estribillo mucho menos. A pesar de ello, tienen algunos bastante buenos.

En el popurrí vuelve a relucir la calidad interpretativa de sus componentes, la que no han perdido 15 años después, como se ha podido comprobar. El acento infantil-femenino está muy conseguido. Mucha ironía en la última pieza, aunque se quedan fuera de las medallas conforme avanza.

Love y compañía no pudieron repetir el éxito del año anterior, acabando en un octavo puesto que supo a poco. Por suerte, sólo fue un resbalón en la inmejorable trayectoria de un grupo histórico de chirigoteros.

Pd: Fotografía de Laestrelladeadiz.es

sábado, 14 de enero de 2012

Los Aleluyas

Nos centramos en un primer premio antológico, de esos que ganan la batalla al tiempo. Corría el año 1997, un año completo en comparsas y chirigotas. Desde preliminares, De Plaza en Plaza, del Yuyu y Kadi City, de Juan Carlos Aragón, eran los favoritos. Eran pelotazos, que acabarían quedando como grandes cajonazos de la historia reciente del Carnaval de Cádiz.

Sin embargo, aquel año ya le tocaba el turno de la gloria a Juan Manuel Braza "El Sheriff". Su grupo de gospel internacional, su cara negra y su culo respingón arrancaban la carcajada con su sola presencia física. El tipo era simple, pero ingenioso. En años posteriores habría muchas agrupaciones que imitarían esta idea de coral religiosa.

Con Los Aleluyas, el Sheriff empezó una etapa nueva en su trayectoria, que le aseguró multitud de éxitos hasta la actualidad. Como comentó en una entrevista, hasta ese año sólo hacía las letras de sus chirigotas. En 1997 partió con su grupo anterior y formó uno con gente que venía de juveniles. Hizo por primera vez el repertorio musical de una chirigota, y escalaron al primer premio con contundencia.

Más allá de la gran dosis de humor y poca vergüenza que demuestra la chirigota desde su presentación, la agrupación contaba con componentes que, a la postre, serían reconocidos comparsitas: Careca, Bubu, o el hermano mayor de los hermanos Trujillo. También ese año se incorporó el Lulu, estandarte de la chirigota junto al autor.

De la agrupación, no se puede destacar ninguna pieza. Era un repertorio redondo, caracterizado por su ritmo vertiginoso y su gran selección musical en el popurrí. Todo, menos algunos pasodobles, iba al tipo. Probablemente, los dos cuplés de la final ayudaron a la chirigota a superar en más de 30 puntos en la clasificación final a la Banda de Música de Cagarrutas del Monte, del Selu.

También es de resaltar el estribillo. Ese "Aleluya aleluya, po cógela que es tuya" quedó para la posteridad. La interpretación del Sheriff, con un estilo 100% americano, también lo hizo.

Una chirigota por lo general rompedora, que creó un estilo que aún perdura en el autor y que ratificó el talento que ya había demostrado Juanma con Caiman, en 1994. Habrá que esperar al 3 de febrero para ver si los scouts de De tienda en tienda, pueden volver a repetir la hazaña.

viernes, 17 de septiembre de 2010

De Plaza en Plaza

Corría el año 97 cuando unos simpáticos palomos vinieron volando hasta el Falla de la mano del Yuyu. No llegando a la final, fue considerada el cajonazo por excelencia de aquel año junto a Kadi City. Vestidos de palomas, sin poder mover los brazos pero con el movimiento de cuello característico, en un parque, rodeados de latas y de envoltorios. Muy original la idea con una interpretación de diez.

“Los palomos de esta plaza como somos chiquititos nos gusta ver a las pivas sentaditas en los banquitos…” con muy poquita vergüenza comienzan estos palomos su presentación, que no destaca por su música sino por la letra. Los sustos que le dan los niños con los petardos o cómo un día con su parienta tuvieron un palomino en vez de un palomito… “¡Cuidao con el vespino!” y con este grito finalizan una muy buena presentación, llena de golpes de humor, muy aplaudida por el público.

Los pasodobles son magníficos, rebosantes de humor, que logran arrancar las carcajadas del respetable. En uno de ellos, cuentan cómo picaron de una piedra de grifa y llegaron a su casa “vengo de la Plaza España de echarle cojone a un gato”… Simplemente genial. Entre pasodobles, aprovechan para picotear del pan que les tiran desde el público. Otro se lo dedican a los funcionarios, de quienes no comprenden que les bajen el salario. Muy bueno.

Las risas acompañan a los cuplés, donde tratan temas muy originales rematados con mucho arte. Los gaditanos somos la capital de trasplantes de riñones…”porque están como nuevos de no doblarlos”. El estribillo en la línea de lo que viene siendo la actuación: “¡Qué no darías tú por tener dos alas y alzar el vuelo!... lo mismo que yo daría por una mano cuando me pica un huevo.

Al amanecer… ¡no hace frio en lo alto un poyete! Así comienzan un popurrí con buenas cuartetas aunque, quizá algo más flojo que el resto del repertorio. “Si tienes un jamón pa regalar… piensa en mí, si tienes que hacer una mudanza… no pienses en mí”. La música si es más rica en este punto de la actuación, la interpretación es fantástica. “Ya se va este palomo cagón chin-chiqui-pum”. No tienen desperdicio el canto de la gallina o el baile del palomo, con el que se despiden del público a gritos de ¡chirigota chirigota!