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domingo, 7 de octubre de 2012

La Magia


Como veníamos anunciando en la pasada entrada, nos disponemos a recordar la comparsa ganadora del primer premio en juveniles hace 22 años: La Magia. Considerada por muchos la  mejor agrupación que ha dado la cantera, lo cierto es que a raíz de ahí estos comparsistas dieron el salto a la modalidad de adultos y, poco a poco, fueron entrando a formar parte de los grupos “punteros” del Carnaval.

El grupo reunido bajo la autoría de Jesús Monje no tiene desperdicio. Sin duda les sonará nombres como  Toni, el piojo; Paco, el pellejo, y su hermano Cristian a la caja- quien salió también en Los Parias-; Andrés Morales Troncoso, Andy, del famoso dúo gaditano Andy y Lucas; o Javi Marín, tenor que durante varios años figuró como componente de Aragón.

Estos aprendices de magos comienzan su presentación a oscuras y, tras un realizar uno de sus trucos, se hace la luz. Es entonces cuando podemos hacernos una idea del tipo: magos de capa y chistera, con muchos motivos carnavalescos adornándolo, aportando así colorido. La Magia del Carnaval es la que vienen ellos a demostrar. “Aunque no fuera mago, fue un brujo el que a todos tuvo que enseñar”. La afinación tiene altibajos, aún así los octavillas tienen su hueco para arrancar los oles del público.

Bonita introducción al pasodoble, muy melódica. Mejoran en cuanto a afinación, el grupo suena más compacto. Lo cierto es que la música es tan bonita que, junto con las voces de los componentes, hace difícil que no guste la comparsa. Piropean a su tierra y cantan a sus madres “… que ahora con mi hijo siento todo lo que tú has sufrido”. También critican la sociedad, a la que ningún truco le vale para salvarla, “ni aunque Dios mismo bajase”.  Original homenaje a Antonio Marín, quien ese año también faltó a su cita con el Falla: a modo de carta, haciendo un repaso por sus agrupaciones, pidiéndole al final que vuelva pronto.

Mucha interpretación al inicio de los cuplés, simpático; aunque el contenido de la pieza es normalito. El estribillo podría ser parte sin duda de cualquiera de los pasodobles, muy elaborado. Termina, además, cada pieza con un número de magia.

Cambios de ritmo en el popurrí, aunque no pierde por ello musicalidad. Sorprenden con sus trucos, hasta una paloma logran hacer aparecer. Buena pieza final, no creo que dejaran a nadie con la duda de si estaban preparados o no para el salto a la modalidad de adultos.

Siempre se ha hablado de Jesús Monje, de lo que ha apoyado a la cantera, de su música y letras. El próximo COAC volverá al Falla con Los Visionarios, con el grupo de la comparsa de Sanlúcar. Veremos con qué nos sorprende.



lunes, 1 de octubre de 2012

Echando la vista atrás


En los últimos años no han sido pocas las coplas dedicadas a la cantera del Carnaval gaditano. Y todas referidas a lo mismo: la cantera se está perdiendo. Los chavales de hoy día sólo quieren acudir al Falla, a ser posible, directamente al concurso de adultos; y estos hechos no pueden más que inquietar a esos autores y componentes  (Juan Fernández, Juan Pinto, Manolín Gálvez…) que, ahora ya en lo más alto, comenzaron con agrupaciones juveniles e infantiles.

Desde Agrupaciones de Carnaval, queremos alentar a todos aquellos chavales a continuar con esa tradición y, con esta entrada, mostrarles algunos de los comienzos de las figuras más conocidas hoy día en el Carnaval gaditano. No hemos podido encontrar mucha información al respecto, por lo que sólo habrá pequeñas reseñas de las agrupaciones.

Comenzaremos en 1985. Situémonos: año de Entre Rejas, de Antonio Martín; y Zombies, de Ares entre otros. Se trata de la comparsa A capa y espada, semifinalista en la modalidad de juveniles, con la autoría de Francisco Javier Cano. Entre sus componentes cabe destacar al octavilla que ha figurado en las comparsas más laureadas hasta el día de hoy: Carli Brihuega. Aquí les dejo un enlace para el audio: clic



En el 95, año de Los Charrúas de Quiñones o Los Lacios del Selu, el grupo juvenil con la autoría de Tino Tovar y la dirección de Jesús Bienvenido actuaría por última vez fuera de la modalidad de adultos con la comparsa El Lavaero. Muchos de aquellos componentes saldrán en 2013 en “Los del piso de abajo”, nombre con el que Bienvenido regresará a las tablas del Falla.




Muy poco hemos podido encontrar de la comparsa Cositas de mi tierra, ganadora del primer premio de infantiles en 1998. En esta agrupación de Barbate desfila en su primera fila una de las voces que más ha dado que hablar en los últimos meses: Arturo Guzmán, Arturito. Les dejamos con su voz de hace 14 años, juzguen ustedes si dista de la que defenderá las coplas de los Carapapas en el próximo COAC. 


En el mismo año, pero ahora en juveniles, nos vamos a la comparsa ganadora del primer premio: El partido infantil.  Entre sus componentes figuran Guille, guitarra de la próxima comparsa de Kike Remolino o Javi Otero, componente de Juan Carlos Aragón.



Un año más tarde, en 1999, otra agrupación finalizaba su trayectoria en la categoría de juveniles para dar el salto a adultos. Hablamos de la comparsa de Luis Rivero, Puerto chico. Se despidieron  de la modalidad con un primero, y tardarían tres años en alcanzar las semifinales del concurso de adultos. En la antigua punta jurado encontramos a un joven Julián, componente de Los gatos callejeros en 2013. También Kike Remolino formó parte  del conjunto de voces de la comparsa, así como Paco el pellejo, quien continuará con Juan Carlos en Catastrophic Magic Band.


Para terminar la entrada, lo hacemos con la que es considerada por muchos, la mejor comparsa juvenil de la historia. Hablamos de La Magia, comparsa de Jesús Monje en el 2000, a la que dedicaremos nuestro próximo post. No se lo pierdan.

martes, 18 de octubre de 2011

Los Cabezas

Conocido ya el nombre del Canijo de Carmona para 2012, 'Locos por la roja', pasamos a recordar una de sus chirigotas más desconocidas y al tiempo más premiadas. Con el antiguo grupo de Carmona, al que tantas finales merecidas se les negó, Antonio Pedro Serrano acudía al Falla en el año 2000 con un tipo de cabezudos niños que, por su propio aspecto físico, ya se ganan el mote de por vida.

Arrancan la presentación recordando su infancia allá por los ochenta. "Supercoco me enseñó qué era arriba y qué era abajo, y dentro del cuarto baño lo pasaba del carajo". Buena selección musical, y bastante gracia. El grupo, a años luz del actual, en voces que no en interpretación.

Los Cabezas arrasaron en todos los concursos regionales (primeros en Huelva, Alcalá, Écija, Camrona, etc) y en Cádiz se quedaron a solo dos puestos de pisar final. Gran parte de este éxito se lo llevan los pasodobles, con músicas distintas en cada pase, y con la inconfundible pluma del Canijo. A la juventud, con bastante ironía, o al tópico de lo andaluz.

Apenas se mantienen en pie antes de cantar los cuplés, les pesa demasiado la cabeza. Los cuplés, normalitos por lo general, pero con una buena música. El estribillo tiene un toque rebelde que ha ido perdiendo el autor con el paso de los años. "Deja ya los porros, deja los petardos, que te gusta el chocolate más que al niño de Rivaldo". Sensacional.

El popurrí es la mejor pieza del repertorio. Muchas músicas conocidas. mucho ritmo y mucho arte en sus componentes. Un niñato les dijo cabeza, corrieron detrás de él, pero se metió en una calle estrecha y allí se quedaron atascados. La última cuarteta, bonita, como siempre.

Buena chirigota, a la altura de la final de aquel año. Pero, como se demostró años más tarde, el no contar con un grupo de Cádiz les cerró las puertas. Por suerte, las cosas han cambiado en el concurso.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Los Porculines

Así se llamó la chirigota del Selu en el año 2000. Tras un año de ausencia en el teatro, estos simpáticos niños regresaban al Falla directos a un 6º puesto. ¿Merecido? Pues dado el gran nivel de chirigotas de aquel año- Los de Capuchino, Los rockeros de la Puebla o Flamenkito apaleao- y el hecho de cantar a las 7.30 de la mañana, podían darse por satisfechos. Este grupo, con varios primeros premios en su haber, no volverá a hacerse con uno hasta el 2004 con el mítico Lo que diga mi mujer.

Vestidos únicamente con pañales, estos niños de 2 años se presentan en una habitación a la que no le falta un detalle: un andador, tobogán , globos, peluches, biberones… todo por supuesto a escala. Si a esto le sumamos la magnífica interpretación, logran convencernos de que , verdaderamente, acaban de aprender “a pedir caca cuando ya se la han hecho”. Muy hablado, la música no es ninguna maravilla, pero tampoco les hace falta.

Los pasodobles casi de lo mejor de la actuación. Con distintas músicas a lo largo de los pases, tratan temas muy originales como Tengo un perro con “pidigrí”, uno dedicado a Andalucía donde critican que el gobierno les deje “en pañales” por falta de subvenciones o el de la abuela forofa del Carnaval, cantado en la final, a quien su madre le compró un champú “anticarpa”.

Los cuplés están quizás un escalón por debajo de los pasodobles. Aún así, las letras son bastante buenas y el estribillo pegadizo. Me quedo con el cuplé de la final: los papás tienen coches, las mamás garajes…y ahí van explicando cómo se hacen los niños. Buenísimo.

La variedad de música y el continuo juego con la interpretación hacen que el popurrí sea la pieza clave de estos niños. Cuentan sus peripecias en el anuncio de Iberia, donde les pegaron el pañal al suelo, el niño gordito y sus problemas con la comida… geniales. Aunque a veces se traben con la letra, es todo un mérito cantar simulando voces de niños durante todo el repertorio. No es de las mejores chirigotas del autor, ni de las más recordadas, pero la originalidad de la puesta en escena y la dificultad de la interpretación merecen un sitio en nuestra memoria.

domingo, 17 de octubre de 2010

Los Desoterraos

Volviendo diez años atrás, rememoramos un coro con uno de los tipos más trabajados de la década en la modalidad : Los desoterraos. Viniendo de ganar un primer premio con La cuesta de jabonería, Rafael “Fali” Pastrana lograría repetir hazaña, superando a La Tregua de Julio Pardo. Denotar que este año el autor, además de traernos su coro La Madrugá, participará en el regreso de la comparsa de los gitanos- El cante de los puertos- siendo su nuevo letrista.

Pero volvamos al año 2000. Estos desoterraos son ni más ni menos que momias recién salidas de las obras que estaban siendo realizadas en la ciudad. Pero no son momias del tipo No somos nadie. Éstas, armadas con lanzas y escudos, dan lugar a una puesta en escena terrorífica donde bien podría ambientarse cualquier fiesta de Halloween. No en vano, consiguieron La aguja de oro.

“¡Libéranos, oh Señor, condúcenos a la libertad!” Así comienzan su presentación, con las luces apagadas donde sólo se distingue un sarcófago en el centro del escenario. La música, parte de la B.S.O del Príncipe de Egipto, junto a las solemnes voces forman un conjunto muy equilibrado que logra impactar al espectador.

Antes de comenzar los tangos, se abre el sarcófago en cuyo interior encontramos a otro componente que se une a la actuación. La música es una maravilla, en algunos puntos bastante mejor que la letra. Temas como la crítica hacia los coristas que no se mojan con sus letras o las torres miradores son de lo más destacado.” Y acarician el poniente en noches donde el relente regala besos de sal”. Sin duda, para mí los tangos son una de las razones por las que este coro ganó 'de calle' por más de 40 puntos de ventaja.

Cuplés graciosos, bien interpretados a pesar de lo complicado del tipo, rematados con un buen estribillo: “polvos por aquí, polvos por allí,… y siempre caen algunos más en el Carnaval”.

El popurrí no defrauda en ningún momento al aficionado. Contundencia de voces para defender un repertorio propio de estos guerreros recién desoterrados. Todo acompañado de esa maravillosa melodía a la que Kiko Zamora nos tiene acostumbrados en sus coros. Quieren redescubrir cada rincón de su ciudad, por la que no van a dejar de seguir luchando. “¡Camina tierra mía camino de la eternidad!”



martes, 24 de agosto de 2010

Doble o Nada

José Antonio Vera Luque ha recibido por fin este año el primer premio que tantos años se ha merecido en chirigotas. Sin embargo, no es la primera vez que el autor toca la gloria en el carnaval. Vera Luque sumó, desde 1.998 a 2.000, una trilogía de primeros premios en la modalidad de cuarteto. El último de ello, Doble o Nada, un concurso en el que la risa estaba asegurada.

Sin la presencia del propio autor, Germán García, el Batidora y el gran Selu Piluestán (magnífico en el papel de presentador), protagonizan este concurso cuartetero. Visto los componentes, poco hay que decir de la interpretación, llena de golpes de humor y con un desparpajo difícil de alcanzar.

En la parodia que interpretan en la final, se enfrentan, el Telera, un hombre entrado en carnes que tiene un problema de anorexia porque “me miro al espejo y me veo gordo”, y a Venancio Campillo, un manco al que a veces “hay que echarle una mano”. El punto fuerte de la pieza son las “preguntas rápidas”, en las que el Telera acierta todas las cuestiones que Selu, el presentador, lee a velocidad incalculable. El regidor, pizarra en mano, da mayor credibilidad al concurso.

En los cuplés, se deja notar el humor ácido, en ocasiones, de Vera Luque. Hacen una dura crítica, por ejemplo, a aquellos que ese mismo año abuchearon a Martínez Ares durante una actuación de La milagrosa. Con más crítica que humor, el cuplé acaba con un buen estribillo: “mira, mira, mira, agarra de la palanca, y tira”.

En el tema libre, pieza fuerte del cuarteto, continúa el concurso, y los dos protagonistas han de ir descartando una serie de regalos. El Batidora juega mucho con el instrumento al que sabe imitar con mucho arte. Entre descarte y descarte, pequeñas piezas musicales que siempre acaban en carcajada. Se ganan al público que se sabe de memoria algunos pasajes del repertorio.


El último descarte es la batidora, con la que pierdan “esta auténtica bajilla”, con b, porque lo que aparece es una persona minúscula por el escenario. Finalmente, el Telera y Venancio, que sacan todo el juego posible a un tipo que realmente no es tan original, se quedan con el claxon, que tiene como premio un coche…. Pero de capota para pasear al niño.


Buen cuarteto sin duda, tanto el texto, bastante complejo a ratos, como la interpretación de los ejecutantes, siempre en clave de humor. Un cuarteto que compitió sólo en la final de 2.000 y que no pasó a los anales de la historia. El último antes de que Vera Luque decidiera emprender su difícil periplo por la modalidad de chirigotas.