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lunes, 1 de octubre de 2012

Echando la vista atrás


En los últimos años no han sido pocas las coplas dedicadas a la cantera del Carnaval gaditano. Y todas referidas a lo mismo: la cantera se está perdiendo. Los chavales de hoy día sólo quieren acudir al Falla, a ser posible, directamente al concurso de adultos; y estos hechos no pueden más que inquietar a esos autores y componentes  (Juan Fernández, Juan Pinto, Manolín Gálvez…) que, ahora ya en lo más alto, comenzaron con agrupaciones juveniles e infantiles.

Desde Agrupaciones de Carnaval, queremos alentar a todos aquellos chavales a continuar con esa tradición y, con esta entrada, mostrarles algunos de los comienzos de las figuras más conocidas hoy día en el Carnaval gaditano. No hemos podido encontrar mucha información al respecto, por lo que sólo habrá pequeñas reseñas de las agrupaciones.

Comenzaremos en 1985. Situémonos: año de Entre Rejas, de Antonio Martín; y Zombies, de Ares entre otros. Se trata de la comparsa A capa y espada, semifinalista en la modalidad de juveniles, con la autoría de Francisco Javier Cano. Entre sus componentes cabe destacar al octavilla que ha figurado en las comparsas más laureadas hasta el día de hoy: Carli Brihuega. Aquí les dejo un enlace para el audio: clic



En el 95, año de Los Charrúas de Quiñones o Los Lacios del Selu, el grupo juvenil con la autoría de Tino Tovar y la dirección de Jesús Bienvenido actuaría por última vez fuera de la modalidad de adultos con la comparsa El Lavaero. Muchos de aquellos componentes saldrán en 2013 en “Los del piso de abajo”, nombre con el que Bienvenido regresará a las tablas del Falla.




Muy poco hemos podido encontrar de la comparsa Cositas de mi tierra, ganadora del primer premio de infantiles en 1998. En esta agrupación de Barbate desfila en su primera fila una de las voces que más ha dado que hablar en los últimos meses: Arturo Guzmán, Arturito. Les dejamos con su voz de hace 14 años, juzguen ustedes si dista de la que defenderá las coplas de los Carapapas en el próximo COAC. 


En el mismo año, pero ahora en juveniles, nos vamos a la comparsa ganadora del primer premio: El partido infantil.  Entre sus componentes figuran Guille, guitarra de la próxima comparsa de Kike Remolino o Javi Otero, componente de Juan Carlos Aragón.



Un año más tarde, en 1999, otra agrupación finalizaba su trayectoria en la categoría de juveniles para dar el salto a adultos. Hablamos de la comparsa de Luis Rivero, Puerto chico. Se despidieron  de la modalidad con un primero, y tardarían tres años en alcanzar las semifinales del concurso de adultos. En la antigua punta jurado encontramos a un joven Julián, componente de Los gatos callejeros en 2013. También Kike Remolino formó parte  del conjunto de voces de la comparsa, así como Paco el pellejo, quien continuará con Juan Carlos en Catastrophic Magic Band.


Para terminar la entrada, lo hacemos con la que es considerada por muchos, la mejor comparsa juvenil de la historia. Hablamos de La Magia, comparsa de Jesús Monje en el 2000, a la que dedicaremos nuestro próximo post. No se lo pierdan.

domingo, 10 de octubre de 2010

El Baratillo

Aprovechamos el nuevo fichaje de "EMI" gel grupo Decai, por la comparsa de Joaquín Quiñones para recordar una de las tantas agrupaciones que ha escrito uno de los autores más importantes e inextinguible del Carnaval. Con la base del grupo que lleva acompañando a Quiñones desde hace casi 20 años (Ramoni, Faly Mosquera, el Tato a la guitarra), el Baratillo tuvo que lidiar en una gran final con agrupaciones históricas como Los Piratas, El Cielo de Cádiz y Patiovecino. Y no es de extrañar que el Baratillo quedara la última de las cuatro (4º premio), pues no se trata de la mejor comparsa de Quiñones y aquellos eran rivales de otro nivel.

La presentación se arranca a media luz con un cante flamenco (desconozco el palo) y una piconera que comienza a hablar con uno de los baratilleros. Hoy día ya no se pueden ver a los postulantes interactuar con los miembros de las agrupaciones.

"Tengo cañas del país tostá de soles, jartitas de ronerar con los balcones", así reza la letra, la música es de una melodía muy dulce, casi una nana, y las voces, tan conjuntadas como acostumbra esta comparsa. El ritmo rompe de nuevo en flamenco, y la piconera regresa para bailar.

El pasodoble, con música de Pepito Martínez, mantiene la dinámica que la comparsa lleva exhibiendo durante décadas. Un ritmo lento muy melódico y un estilo muy particular, que los mismo puede agradar por apacible que aburrir por monótono. Las letras, a la ETA, a la muerte de tres copleros, o el típico piropo a Cádiz. Poesía pura la de Quiñones que de música no sabrá, pero a letras le ganan muy pocos.

El cuplé, de comparsa. Poco ingenio, a pesar de una buena música, que permite esperar el estribillo con más ansia: "Yo compro, yo vendo, yo cambio, vamos vecina lo que tú quieras.... anda entra chiquilla llévate algo que ya está abierto este baratillo". Acertado y al tipo el estribillo, muy alegre y bien cantado.

"Al pie de un viejo mostrador, regateando a los chiquillos, vamos tirando gracias a Dios, en este antiguo baratillo", comienza el popurrí, la pieza más fuerte de la agrupación. Por estar cantado al tipo, (muy escueto pero suficiente para representar el oficio de baratillero) y por su gran variedad musical. Se lucen las cuerdas vocales de Ramoni y se luce el Tato, gran labor la suya en el punteao.

Han pasado muchos años desde esta agrupación, pero los aficionados de la comparsa de Quiñones esperarán un estilo similar al de El Baratillo en la obra de 2011, La Corona. Otros, por contra, preferirán una renovación de la comparsa para que abandone el clasicismo que lleva por bandera. Sin duda, una de las comparsas más esperadas cada año, y así ya van más de tres décadas.



viernes, 13 de agosto de 2010

El Cielo de Cádiz

Decir “año 1998” es decir “Los piratas de Martínez Ares”… pero ese mismo año Tino Tovar nos trajo una comparsa que se quedó a sólo 3 puntos de esos míticos bucaneros de La Invencible. Y es que era una comparsa angelical, y nunca mejor dicho: un grupo de angelitos liderados por un joven Jesús Bienvenido irrumpía con sus dos alitas y sus coloretes para traernos El Cielo de Cádiz.

Cantando sobre algodones, con su tacita de plata al fondo (su cielo particular), estos angelitos comenzaban a cappella su presentación. A modo de coro celestial, dando las buenas noches, consiguen llenar todo el escenario a pesar de quedar inaudibles caja, bombo y guitarras, quienes recobran su protagonismo al final de la presentación. Pese a la solemnidad de sus voces, la afinación resalta por encima de la letra, sin llegar a perder ese estilo desenfadado que les caracteriza.

Los pasodobles comienzan como viene siendo habitual en este grupo, con su pito de caña. Temas variados, letras no demasiado duras, pero muy aplaudidas por el respetable. A destacar, “en sus pasajes la Biblia” donde alaban la creación de la mujer “para ir comprendiendo que es un privilegio que esta maravilla viva a nuestro lado” o bien “pregunta a veces la gente” donde explican el porqué de sus dos coloretes. Precioso. La música parece ir meciendo unas voces que invitan a creer que verdaderamente estamos ante los ángeles.
Mostrando su lado más candoroso, comienzan los cuplés, pero terminan haciéndolo “más de Cai”. Muy simpáticos, a destacar el estribillo, coreado por todo el teatro: “Cuando veo a mi angelita, como no tenemos sexo , pa enrollarnos yo le digo: ¡Angelita! Vamo a rozarnos las dos alitas”. Estribillo que será recordado años más tarde con los Ángeles Caídos, en otro tono ‘menos angelical’.

El popurrí en la línea del resto del repertorio: una maravilla. Combinan excelente música con una afinación de categoría; ritmos y letras pegadizas también tienen su protagonismo. Tras La Botica y Los callejeros, era el tercer año de participación en la modalidad de adultos de este grupo, y quizás sin ese “Con permiso buenas tardes”, Tino no hubiera tenido que esperar dos años más para conseguir un primero.