lunes, 23 de enero de 2012

Los Caraduras de Cádiz

Comenzamos nuestra cobertura del Coac 2012 con una comparsa debutante en la categoría de adultos, pero con amplio palmarés en las categorías inferiores del Carnaval. Con letra y música de Jesús Cervera, estos caraduras son los primeros aprendices de la escuela que ha creado Jesús Bienvenido en las escasas cuatro agrupaciones que ha firmado.

El tipo y la idea recuerda a Los santos, salvando las diferencias. También se comprueba en la presentación, in crescendo, el ritmo marchoso, alegre de sus componentes. No andan mal de afinación, aunque podrían estar mejor. Hay varias voces que de seguro no tardarán en ser caldo de posters de aficionados. Bastante bien también el punteo. "Soy el hombre de la calle, aristócrata de las esquinas", confiesan.

Se echa en falta un toque más literario en los pasodobles. El primero dedicado a lo difícil que es ser mujer gaditana. Ahora el ritmo pasa a ser melódico y pausado. El segundo, a los banqueros y sus trampas. Aceptables los dos, aunque tampoco son nada del otro mundo.

Bajan el nivel en los cuplés, mal gesticulado. El primero, a uno de sus componentes, que no consigue adelgazar para entrar bien en el tipo. El segundo, se lo dedican a Mourinho. Precisamente este último cuplé ha creado polémica. Pues aficionados del carnaval de Badajoz, según cuenta un diario extremeño, han denunciado vía Twitter que la letra es similar a una de la chirigota Los Water Closet. En este enlace pueden comprobarlo: http://bit.ly/A0Bsxe

El estribillo, por su parte, es el típico piropo a Cádiz, pero cantado con mucho gusto. Es, al igual que el popurrí, agradable de escuchar. En esta última pieza combinan piezas más macarras con otras de amor. No tiene mucho sentido en sí, pero queda resultón.

Por lo general, más que digno el paso por el concurso de estos Caraduras, aunque no tienen nivel para cuartos. Tienen mucho margen de mejora. Habrá que estar atentos el año que viene.

PD: Fotografía de La Voz de Cádiz.

sábado, 14 de enero de 2012

Los Aleluyas

Nos centramos en un primer premio antológico, de esos que ganan la batalla al tiempo. Corría el año 1997, un año completo en comparsas y chirigotas. Desde preliminares, De Plaza en Plaza, del Yuyu y Kadi City, de Juan Carlos Aragón, eran los favoritos. Eran pelotazos, que acabarían quedando como grandes cajonazos de la historia reciente del Carnaval de Cádiz.

Sin embargo, aquel año ya le tocaba el turno de la gloria a Juan Manuel Braza "El Sheriff". Su grupo de gospel internacional, su cara negra y su culo respingón arrancaban la carcajada con su sola presencia física. El tipo era simple, pero ingenioso. En años posteriores habría muchas agrupaciones que imitarían esta idea de coral religiosa.

Con Los Aleluyas, el Sheriff empezó una etapa nueva en su trayectoria, que le aseguró multitud de éxitos hasta la actualidad. Como comentó en una entrevista, hasta ese año sólo hacía las letras de sus chirigotas. En 1997 partió con su grupo anterior y formó uno con gente que venía de juveniles. Hizo por primera vez el repertorio musical de una chirigota, y escalaron al primer premio con contundencia.

Más allá de la gran dosis de humor y poca vergüenza que demuestra la chirigota desde su presentación, la agrupación contaba con componentes que, a la postre, serían reconocidos comparsitas: Careca, Bubu, o el hermano mayor de los hermanos Trujillo. También ese año se incorporó el Lulu, estandarte de la chirigota junto al autor.

De la agrupación, no se puede destacar ninguna pieza. Era un repertorio redondo, caracterizado por su ritmo vertiginoso y su gran selección musical en el popurrí. Todo, menos algunos pasodobles, iba al tipo. Probablemente, los dos cuplés de la final ayudaron a la chirigota a superar en más de 30 puntos en la clasificación final a la Banda de Música de Cagarrutas del Monte, del Selu.

También es de resaltar el estribillo. Ese "Aleluya aleluya, po cógela que es tuya" quedó para la posteridad. La interpretación del Sheriff, con un estilo 100% americano, también lo hizo.

Una chirigota por lo general rompedora, que creó un estilo que aún perdura en el autor y que ratificó el talento que ya había demostrado Juanma con Caiman, en 1994. Habrá que esperar al 3 de febrero para ver si los scouts de De tienda en tienda, pueden volver a repetir la hazaña.

lunes, 9 de enero de 2012

Los Miserables

Pensando en el año que acabamos de comenzar, que puede que sea de todo menos próspero, se me vino a la mente esta comparsa de Martínez Ares, con la que quiso llevar al Falla “a los más desprotegidos, a los sin techo, a los que no tienen más que coplas para vivir”. Basándose en la conocida obra de Victor Hugo, Los miserables acudieron un año más a su cita con las tablas en 1993.

Fue la primera comparsa con la que Antonio consiguió un primer premio, por delante de agrupaciones de la talla de El Bache, de Paco Rosado y Luis Ripoll; El tirititero, de Antonio Martín; y La Tuna del Loco, de Enrique Villegas. Después de un cuarto premio con Doremifasoleando el año anterior, ya les llegó la hora. Y el público estuvo con ellos desde el primer hasta el último día de concurso, que por cierto, cerraron a las 6:30 de la mañana. Como ya dijo el autor en algún medio, “aquella fue la noche en que se hizo la mañana más bonita de nuestras vidas”.

Presentación casi a oscuras, estos vagabundos a los que no falta un detalle, nos cuentan su historia y la de su saquito de carnaval. “Llevo a las espaldas este veneno que es mi castigo y es mi consuelo cuando regresa por Carnavales”. Melodía y música compiten en un duelo del que sería injusto proclamar un vencedor. Un apunte de esta comparsa es que, a raíz de la incorporación de su hermano Eduardo al bombo, los aficionados pudimos por fin disfrutar de la inconfundible voz de Carli Brihuega como octavilla.

Joyas como “Cádiz se viste de noche” o “Pídele a la Virgen” forman parte de un repertorio de pasodobles magníficos. Pero, si algo ha trascendido de esta comparsa es aquel “Ha dicho el Santo Padre”. Dura crítica al Papa, muy aplaudida por el respetable, que le costó la expulsión de su cofradía.

Cuplés más cargados de críticas que de risas, durante el cual hacen tipo con un periódico viejo. Les sigue un estribillo que, como acostumbra el autor, es largo y cantado a ritmo vertiginoso. “¡Qué importa niña que luego me den por saco!”

La última pieza está llena de musicalidad, no tiene desperdicio de principio a fin. Son mendigos, pero ricos, porque tienen los tesoros gaditanos. Magnífica la cuarteta donde interactúan con su bastón, o el PadreNuestro que interpretan próximos a finalizar, a ritmo de bulerías. Para mi gusto, uno de los popurrís más completos del Niño Coplero.

Después de estos vagabundos de coplas, Martínez Ares no volverá a perderse una final hasta el año de La Milagrosa. Ni volverá a cantar sus coplas sobre las tablas hasta La Niña de Mis Ojos. Ojalá volvamos a verlo de vuelta en el mundo carnavalero, porque como dice en el popurrí, “no hay diluvio en este mundo que me apartase de ti”. Veremos si es o no cierto.



sábado, 7 de enero de 2012

Big Band

Nos acercamos hoy a una agrupación de uno de los mayores coristas del Carnaval de Cádiz: Nandi Miguéles. Este año, el conocido como "Coro de los niños" ha arrasado con su Allegro Molto Vivace y lo mismo hizo, con la misma contundencia en 2004. Se impusieron al coro de Julio Pardo, Son de Piedra, y superaron en más de 100 puntos al tercer y cuarto premio de aquel Carnaval.

Al igual que este año, el coro también venía representando a una orquesta. Sin embargo, la Big Band tiene un acento más alegre, propio del swing y el jazz. El autor homenajea con esta agrupación a Glenn Miller, lo que se observa desde el inicio de la presentación, a ritmo del archiconocido tema "In the mood".

La musicalidad de este coro es máxima siempre. En este caso, cada componente porta un instrumento de verdad, incluso hay un piano. Sin embargo, no los tocan durante el repertorio. Un personaje central representa a un negro americano que saluda al público tras cada copla. Por lo demás, el tipo es humilde, sin mucho ornamento.

Los tangos destacan más por sus letras que musicalmente, algo clásicos. Le cantan a Cádiz, o a la muerte del periodista José Couso. Muy contundentes algunos tangos. Tampoco son malos los cuplés, coronados también por un estribillo con mucho gaditanismo, otra analogía con Allegro Molto Vivace.

El popurrí, quizás, sea la mejor pieza del repertorio, al tipo y con una originalidad musical increíble. Hacen corales con mucho ritmo. Suenan a banda americana, tal y como pretenden. Esto lo combinan con cuartetas al más puro 3x4 gaditano.

Un coro muy completo que volvió a darle un primero a Nandi Miguéles después de seis años de sequía en lo alto del podio. Habrá que esperar hasta el viernes 3 de febrero para ver que nos trae Nandi y su coro de los niños en 2012.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Araka la Kana

Despedimos el año con una de las comparsas más internacionales del Carnaval de Cádiz. Hoy día, pocas agrupaciones trascienden en el tiempo. Sin embargo, Araka la Kana sí lo hizo, y sigue aún tan viva como en aquel 2007. Juan Carlos Aragón volvió a tocar la gloria tras muchos años de altibajos en cuanto a premios. Desde entonces, tampoco ha vuelto ha deslumbrar con un pelotazo como aquel.

Inspirada en la Araca la Cana -Al loro, la policía- uruguaya del Catusa, la séptima comparsa del autor fue la favorita desde la ronda de preliminares. Según narró Juan Carlos en sus crónicas en Diario de Cádiz, la comparsa nace de un fuerte sentimiento latinoamericano mamado desde joven. Por otro lado, intentaba copiar el soniquete de aquella murga uruguaya, que le recordaba a las comparsas de los años 70.

La excelente puesta en escena, el comedido acento uruguayo, la musicalidad y las habituales letras reivindicativas del autor, llevaron a esta agrupación en volandas durante un año que, para Aragón, le dio el "sentido definitivo a todo el tiempo que en mi vida le había dedicado al Carnaval".

Para algunos, la comparsa era un espectáculo de luz y color y poco más. Una cursilada con muy malos cuplés. Para la mayoría, en cambio, supuso el paso de las comparsas lúgubres de Aragón, a la alegría, que tan de moda pondría posteriormente Jesús Bienvenido. Alegría combinada con dos pasodobles claves: aquel en el que rectifica por su apología a las drogas en años anteriores y aquel en el recuerda el vil proceso de la colonización española de Sudamérica.

A pesar del favoritismo inicial y de que en todas las apuestas Araka la Kana era un primero, el premio definitivo no se decidió hasta la Gran Final. Y es que los de Juan Carlos sólo superaron por tres puntos a La Playa de los Secretos, de Joaquín Quiñones.

Tras el concurso, la comparsa viajó hasta la misma Uruguay, en un acto de hermanamiento institucional que acabó con las dos Arakas cantando en un mismo escenario. Lo que no terminaba de lograr la política, lo consiguió esta agrupación.

Con tanto éxito, el grupo se envenenó según ha explicado su autor varias veces. A muchos se les subió la fama a la cabeza y ya en las actuaciones, se observaba como los componentes iban menguando. Los Piojo, Zoleta, Óscar, el punteao, Pipiolo y algún que otro más, abandonarían el grupo antes de La Banda del Capitán Veneno.

Todo ello, sin embargo, no pudo empañar el legado de una comparsa aún no superada por Aragón a nivel de premios, ni por cualquier otro autor a nivel de originalidad. Una comparsa completa. Una agrupación que quedará en la memoria colectiva del carnavalero.